martes, 1 de noviembre de 2011

Un ´panchuquer´ para mi

Al caminar por peatonal Tucumán uno diría que el tiempo se detuvo en las calles de Santiago del Estero. No es la falta de movimiento. Las personas, la escuela, los trabajos, las ocupaciones. Todos ellos continúan allí, transitan inevitablemente lo efímero de la existencia mundana. Pero es el aire que se respira, la amabilidad mezclada con cierta pureza en los corazones. Santiago del Estero no está dormida en una siesta eterna como parecen cristalizar las leyendas urbanas. El silencio de la oración en la fuente principal de la plaza, los cantos de las protestas sociales, los vendedores ambulantes y la vida del mercado de abasto avivan el paisaje céntrico.
No dejo de maravillarme por lo cerca y lejos que me encuentro de casa cuando piso los pagos de la chacarera, la que se respira en las calles de tierra por Francisco Viano, por Santa Cruz y Ejército Argentino, por cualquier lugar que uno elija transitar en esa ciudad crecida y madurada a la luz de un Peteco y un bombo de Froilán.
Pero no me sentí en el norte hasta que encontré, en medio del gentío, al vendedor de panchuques:
"PANCHUQUER $2" (cartel de cartón oscuro, escrito con tiza blanca y letra irregular)

Una mínima letra "R" evidencia que no es una venta tucumana. El ´panchuquer' santiagueño se prepara en  panchuqueras idénticas a las que suelen lucirse en las peatonales tucumanas, pero con una novedad: vienen insertos en un palillo como los helados de agua y cuando uno pide un "completo", se le hace entrega de un ´panchuquer´ con mostaza, mayonesa y ketchup.
Para el Sr. Wikipedia, el ´panchuker´es un snack que se consigue en las estaciones de tren en Argentina, en algunos lugares de "heavy pedestrian transit" y sólo en contadas provincias del país, siendo especialmente popular en Tucumán. Asimismo, aclara -como quien no quiere la cosa- que en Buenos Aires la mayoría de las personas desconoce su existencia y llaman a este fenómeno "misteriosos hot dogs."
No hay nada como comer un panchuque sentado en un banco de alguna peatonal acompañado con un vaso de gaseosa y pensamientos del futuro. No se si existe en esto algo de misterioso al estilo wikipedia, pero es algo que santiagueños, tucumanos y norteños compartimos a nuestra manera y que, aparentemente, es tan insondable como el fanatismo porteño por una pizza con fainá.
Ahora quisiera una panchuquera...



2 Se deliran mal...:

Mónica dijo...

hola me gustó conocer tu blog!

Nos vemos.- bss

Alfonsina dijo...

Gracias Mónica, abandoné un poco este espacio por dejarme llevar en la rutina y las ocupaciones, trataré de pasar mas seguido jeje